Katya, la minion que vino de Ucrania


Hola a todos,

llevo un siglo y medio sin escribir en el Blog. Lo tengo totalmente abandonado. Culpa de ello mi falta de tiempo y de organización ( lo reconozco )
A parte del trabajo, se me ha añadido el lanzamiento de la nueva web de www.itziarvillar.com y algo mucho más bonito.

Hace unos meses mi pareja y yo decidimos acoger a una niña de Ucrania para los meses de verano. La verdad que fue un puntazo de idea, pero quizás una de las mejores ideas que haya podido tener.
Buscamos información y topamos con la Asociación Chernóbil de Donosti.
En esta asociación nos reunimos con gente muy amable que nos explicaron en qué consistía esta acogida.

Tres cosas fundamentales son las que deben cumplir unos padres de acogida : darles una buena alimentación, que disfruten de la naturaleza y el sol, y darles mucho cariño.
Con el desastre de Chernóbil, los niños son más propensos a enfermar y coger enfermedades raras. Pasar dos meses en un lugar fuera de la contaminación, les hace más fuertes y saludables.

Lo teníamos claro, seguimos adelante con la idea y en pocas semanas nos informaron que este verano tendríamos a Katya de 6 años en casa.

Ver su cara de bicho en la foto nos emocionó más aún.

Reconozco que también estábamos nerviosos. No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar. Mil eran las dudas.
¿ Estará a gusto la niña con nosotros ? ¿ Cómo nos íbamos a entender ? ¿ Y si se pone enferma ? …

La Asociación Chernóbil prepara a los padres de acogida en un curso de formación, dónde te informan de todo, en el caso de que ocurra algo, o si el comportamiento del niño no es bueno, o si el niño no se termina por adaptar. Debo reconocer que esta asociación y sus monitoras ucranianas hacen una labor muy grande.

Llegó el día.

Todos las padres de acogida nos reunimos en el aeropuerto de Bilbao para recoger a los más de 200 niños que venían a pasar el verano a Euskadi.
Había familias veteranas y familias primerizas como nosotros.
Oscar y yo, éramos todo ojos buscando a nuestra “rubiales”…claro, casi todas rubias y blanquitas de piel. Dificil.

¡ Y por fin la vimos ! A Katya. Seria,… tímida. Nos vio, y bajó la mirada.
Y pensé : ” Estos niños de tan corta edad, lejos de sus casas y padres, en un país extraño, con un idioma que no conocen,…tienen que estar flipando, o simplemente asustados.
¿ Qué familia española suelta a su niño de 6 años en otro país con unas personas desconocidas? “

Tiene que ser duro, tanto para los padres de estos niños como para los propios niños.
Pero Oscar y yo sabíamos que le íbamos a dar un verano inolvidable. ¿ O el verano iba a ser inolvidable para nosotros ?

Eso sí, la timidez duró poco. Muy poco.

Katya, no sabía ni una palabra de español ni nosotros de ucraniano.

Empezamos a comunicarnos por señas y traductores de móvil. Creo duramos con el traductor una semana.
A los pocos días, empezamos a entendernos un poco mejor. Sobre todo las palabras “niet” “da” y “banana” aparecían como unas 100 veces al día.

Y sí. Katya es una adicta a las bananas. Se puede comer 4 o 5 plátanos al día tranquilamente. De ahí, el apodo Minion. Le va como anillo al dedo.
La verdad que alucinamos con todo lo que puede comer. Adora la fruta ( ahora mismo se está comiendo para merendar un melocotón, un kiwi y una banana claro ), y no hace ascos a la hora de probar algo nuevo.
Los helados son su segunda adicción. Es una yonki de los helados.

Por las mañanas va a la ludoteca de Befit Kids & Fitness. Increíble como se relaciona con todos los niños.
Está claro que el idioma no tiene que ser un obstáculo para formar una amistad. Le gusta mucho estar con los niños y se hace querer.

Y claro, ahí están sus amiguitas Lucía , Iraia y Helena. Inseparables.
Cuando se juntan pueden ser un auténtico tormento. Energía pura. Disfrutan de la una y de la otra. Sabía que se iban a llevar de maravilla.

Que envidia me dan. Me recuerda tanto a mi época de cuando veníamos de Suiza a pasar el verano a Irún. Todo los días con los primos para arriba y para abajo, y líandolas también.

Sinceramente como padres de acogida está siendo una experiencia preciosa. Con este papel de madre, pensaba que se me iba a hacer más dificil, mucha responsabilidad, o preocupación.
Pero al contrario, esta niña me lo está poniendo muy fácil. Y le tengo un cariño tremendo. Creo que es mutuo, porque a veces se me cuelga como un Koala y no hay quien la suelte.

A mi pobre perro Coco tampoco lo suelta. Lo achucha con una pasión que el pobre huye ya de ella.

El comportamiento de Katya con Oscar es distinto. Por cultura, tienen más respeto a los hombres y a veces puede ser un tanto “arisca” con él. Pero con el paso de los días vemos que eso va cambiando poco a poco.
( y si ya hay un helado por medio,…)

Y claro, con un bicho así en casa es imposible dejar la cámara quieta. Foto por aquí y por allá.

Quiero que el día de mañana vea y recuerde con estas fotografías, el verano tan bonito que nos está dando.

Queremos que para el año que viene vuelva.

Queremos darle una oportunidad en la vida. Un futuro y mucha salud.

Con sólo dos meses de verano puede cambiar tanto su vida… y la nuestra.

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

Niños de acogida de Ucrania

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